Sube la luz y el precio de los medicamentos re-pagados. Bajan los salarios y la calidad de vida

Como cada año por estas fechas, el 2014 comienza con un batiburrillo de subidas que afectan, sobre todo, al bolsillo de las clases trabajadoras. La luz, los medicamentos con repago, los billetes de tren y el pago de peajes en autopistas son las principales subidas que nos trae el año nuevo.

Pese a las subidas, nada se actualizará con el IPC como se hacía hasta ahora, gracias a la Ley de Desindexación que ha aprobado el Gobierno con el objetivo de desvincular los precios públicos de la inflación española. Así, la norma deroga cualquier vinculación directa al IPC de estas subidas y vincula los aumentos exclusivamente a la evolución de los costes de la prestación del servicio. El gobierno tiene así vía libre para hacer cuantas subidas estime oportuno en los precios que caen bajo su competencia y ello no afectará de forma negativa en el aumento de la inflación, ese campo de batalla que los neolberales asumen como uno de sus principales desafíos y que tratan de contender por todos los medios. Ahora con truco.

Son varios los precios de los servicios básicos que subirán a partir del 1 de enero. La subida más mediática, por todo lo que la ha rodeado en los últimos días, es la de la luz, cuyo incremento finalmente se ha fijado en el 2,3% gracias al mecanismo transitorio aprobado por el Gobierno después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) propusiera dos alternativas a la subasta invalidada el 19 de diciembre. El mecanismo transitorio recoge una subida del 1,4% para el coste de la energía, a lo que se debe sumar el incremento del 0,9% correspondiente a la parte regulada, conocida como peajes, que aparece recogido en una orden ministerial. Las subidas de la luz acumulan ya más de un 70% desde que se liberalizó el sector, sí, aquel momento en que los apologetas del neoliberalismo nos aseguraron que tal medida traería consigo una bajada de precios, entre otras grandes bonanzas. Ya vemos el resultado.

No obstante, no es esta la única subida polémica de inicio de año. El gobierno del Partido Popular, con navidización y alevosía, ha anunciado una subida en los topes que los pensionistas deben pagar en los medicamentos con repago, así como en los afectados por el repago hospitalario. Poco a poco, los precios de los medicamentos que los pensionistas deben repagar parcialmente van en aumento y, consecuentemente, las dificultades de muchas personas para poder afrontar tales repagos, también. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha acordado subir los topes máximos mensuales del copago farmacéutico de los pensionistas — establecido en 8,14, 18,32 o 61,08 según renta–, y actualizar la cuantía máxima correspondiente a los medicamentos de aportación reducida –actualmente 4,20 euros por envase–, en virtud de una evolución del IPC. La subida que entrará en vigor de forma automática el mes de enero y será aproximadamente del 1,4 por ciento, quedando establecido dependiendo de la renta el tope de 8,26 euros, 18,59 euros y 62 euros en el caso de los pensionistas.

De este modo, los pensionistas que antes pagaban 8,14 euros como mucho al mes por tener rentas anuales inferiores a los 18.000 euros pasarían a pagar 8,26 euros (1,47%); los que tenían fijado el tope en 18,32 euros al mes (aquellos con rentas de entre 18.000 y 100.000 euros anuales) pasarían a pagar 18,59 euros de máximo (1,47%); y los que tienen rentas de más de 100.000 euros anuales tendrían como tope 62 euros al mes (1,5%). Además, la subida del IPC afecta a los medicamentos y otros productos sanitarios de aportación reducida, entre los que están aquellos medicamentos para el tratamiento de enfermedades crónicas o graves o los medicamentos que proporciona el Sistema Nacional de Salud (SNS) a través de receta oficial a los enfermos de sida. Así, a partir del 1 de enero, estos productos sujetos a un copago máximo del 10% del precio, pasarán del tope de 4,2 euros por envase a ser de 4,26 euros (1,42%).

Por su parte, el servicio ferroviario de Cercanías y el de Media Distancia (regionales) de Renfe subirán un 1,9% a partir del 1 de enero, una cifra superior a la inflación, que mostraba un avance del 0,2% interanual a cierre del pasado mes de noviembre, pero por debajo de la subida del 3% que se aplicó a comienzos de 2013. De la misma forma, el precio del peaje de las autopistas dependientes de la Administración General del Estado subirá una media del 1,85% a partir del próximo 1 de enero de 2014. Este incremento es inferior al del 2,40% que se aplicó a comienzos de 2013 y constituye el menor aumento desde 2011.

Si tenemos en cuenta que las pensiones no se revalorizarán conforme al citado IPC y que, en aplicación de la nueva reforma de este gobierno del capital, se van a revalorizar tan solo un 0,25%, es decir, casi seis veces menos de las subidas fijadas por el gobierno para los topes de los medicamentos con repago, que el Salario Mínimo Interprofesional se mantiene congelado por segundo año consecutivo en los 642€ y que, en general, los salarios están en una bajada constante durante estos últimos años por obra y gracia de eso que los voceros neoliberales llaman eufimísticamente “moderación salarial” (un 12% de media, sumada la inflación, desde el año 2010), ya se pueden imaginar los efectos de todas estas subidas en nuestros maltrechos bolsillos. Cada día más pobres, cada día más empobrecidos. Incluso la gran mayoría de aquellos que tienen la gran suerte de tener algún tipo de empleo remunerado.

Mejor ni hablar de los que no  la tienen…

 

 

 

 

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